23 de octubre de 2012

Nietzsche y yo

Hola.

Estoy otra vez con Nietzsche. Me había separado, pero desde hace unas semanas me ha pedido volver. Caigo en su red porque me inspira, provoca y enseña. La primera vez que le vi tenía 17 años, era el Anticristo. No profundicé en nuestra relación. Yo era muy joven.

Unos años más tarde me di cuenta de que le necesitaba. Sus palabras me hicieron madurar y cambiar. Me molestó llegar a España y notar que se le había asociado mucho a Hitler. Maldito bicho malo. Utilizó esa sabiduría y poesía políticamente para saciar su perverso deseo de poder. Acomplejado y feo. Pero conseguí apartar mis pensamientos. Y empecé a leer otra vez y a descubrir verdades frágiles.

Con Nietzsche me pasa algo parecido a un éxtasis. Sentada en mis sofás he vivido momentos de pensar que tenía todas mis preguntas respondidas. Y al momento volvía a no entender nada, pero sé que me ha dejado un fondo de argumentos a porqués enormes.

Una de las cosas que más me gusta de él es que fue un loco, romántico, prepotente e increíblemente sabio. Con catorce años escribió un poema de amor que me dejó temblando. Un niño enfermizo con alma de hombre enamorado y lleno de pasión, de la que duele.


"Así habló Zaratustra", una obra imposible de escribir para un mortal. Llena de vivencias personales que suenan a mentiras y verdades. Es muy complicado describir, es el eterno retorno. Siento que estoy escribiendo a medias. Tiemblo.
Nietzsche dice, y entiendo que suena a prepotente, que tienen que pasar años, generaciones antes de que el ser humano esté preparado para su obra. Estoy de acuerdo, necesitamos ser más capaces de reconocer nuestras virtudes y sobre todo nuestros límites. Tienen que desaparecer esos "hombres falsos", los que creen en las mentiras y se las hacen tragar a los demás con una sonrisa.

Voy a acabar este texto, me queda muy grande. La mentira es, por ejemplo, la de que esta no es la vida que merecemos, que hay una mejor. La mentira es Dios. Disculpad, pero ahora no soy capaz de profundizar más. Os invito a que busquéis igual que yo. No es una lectura fácil. Y posiblemente yo idealice mucho la palabra de Nietzsche. También he pasado por momentos de odiarlo y ser consciente de que complica mucho mi vida. Pero imposible dejarlo. Yo ya estoy perdida. Y a veces incluso desengañada.

Tengo ganas de seguir con él, sé que me acompañará siempre. Le soy fiel y no sé porque.

Así hablo Zaratustra

Una canción del baile: «¡Ay, entonces volviste a abrir tus ojos, oh vida amada! Y en lo insondable me pareció hundirme allí de nuevo».

De viejecillas y de jovencillas: «¡Haya valentía en vuestro amor! ¡Con vuestro amor debéis lanzaros contra aquel que os infunde miedo!».

Ecce homo

Prólogo

Quien sabe respirar el aire de mis escritos sabe que es un aire de alturas, un aire fuerte. Es preciso estar hecho para ese aire, de lo contrario se corre el no pequeño peligro de resfriarse en él. El hielo está cerca, la soledad es inmensa ¡más qué tranquilas yacen las cosas en la luz!...

El error (-el creer en el ideal-) no es ceguera, el error es cobardía... Toda conquista, todo paso adelante en el conocimiento es consecuencia del coraje, de la dureza consigo mismo, de la limpieza consigo mismo...


Ni-timur in vetitum (nos lanzamos hacia lo prohibido): bajo este signo vencerá un día mi filosofía, pues hasta ahora lo único que se ha prohibido siempre, por principio, ha sido la verdad.

Con amor. K.



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